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Isapres obtuvieron en tres meses la mitad de las ganancias de todo 2017

Utilidades, entre enero y marzo, llegaron a $ 34.196 millones, impulsadas por alzas de precio a primas. El año pasado totalizaron $ 70.577 millones.


En el primer trimestre de este año, las isapres abiertas obtuvieron ganancias por $ 34.196 millones. Esta cifra, impulsada por los reajustes de precio a los planes y a la prima Auge, equivale a la mitad de las utilidades que alcanzó el sector en todo 2017, cuando cerró con un margen de $ 70.577 millones.

El balance revela, además, que las utilidades entre enero y marzo recién pasado son 45% más altas que las obtenidas en igual período de 2017, cuando llegaron a $ 23.662 millones.

El ejercicio, que es parte del Indice de Información Financiera que la Superintendencia de Salud publica en mayo, excluye a la isapre Masvida, que arrojó pérdidas y fue intervenida el año pasado. Y si se incluye a esta aseguradora, las utilidades respecto del año pasado, al comparar el primer trimestre, suben un 70%.

Los resultados de las aseguradoras están liderados por la isapre Cruz Blanca, cuyas utilidades subieron 251% entre enero y marzo, comparado a 2017. Le siguen Consalud (87,6%) y Colmena (41,5%).


Desde Cruz Blanca se informó que “el porcentaje reflejado del crecimiento de las utilidades de la isapre, al primer trimestre, se debe a la baja tasa de comparación con respecto al mismo período de 2017. En términos absolutos, las utilidades de la isapre están dentro del rango de las obtenidas por las demás compañías, siendo que el primer trimestre concentra las utilidades del año”.

Según distintos expertos, el margen obtenido por las aseguradoras responde a las últimas alzas de precio base de los planes, que promedió 3,8% en el sistema (liderado por el reajuste del 7,6% que aplicó Cruz Blanca), cuya vigencia corresponde a julio de 2017 y junio próximo. A esto se suma una mayor recaudación por el aumento de los cobros del Ges, que registró un incremento de 39,4% en 2016 y cuya prima está proyectada a tres años.

Así, las utilidades obtenidas en solo tres meses augurarían un balance final provechoso para el sector.“Este va a ser un muy buen año para las isapres, pero muy caro para los afiliados, por los incrementos de precios aprobados y que están implementándose”, sostiene Héctor Sánchez, director del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello.

Para el académico, el informe financiero permite identificar tres estrategias en la industria: “La primera corresponde a Colmena y Consalud, donde la estrategia es precio. Es decir, sus utilidades se identifican fundamentalmente por alzas de precio, no porque lo estén haciendo mejor, sino que están cobrando más caro. Cruz Blanca tiene una segunda estrategia, que es una mezca de aumento de precio más control de costos. La tercera estrategia es la de Banmédica y Vida Tres, que apuestan a una contención de precios y costos, pues no han subido los planes e igualmente obtienen utilidades. Ese es el mecanismo que debiera imponerse en la industria a mediano y largo plazo”.

Para Manuel Inostroza, decano de Medicina de la Universidad San Sebastián “claramente aquí hubo una sobrerreacción, un sobreajuste de precios”. El académico añadió que “tiendo a pensar que siempre que ha habido un escenario de una eventual reforma a futuro, el mercado reacciona haciendo sobreajuste de precios, como una manera de prepararse para un escenario inciertos de reformas que están por venir y donde no hay claridad de sus alcances”.

Inostroza añadió que el período medido abarca los meses de menor demanda en el sistema de las isapres: “Este primer trimestre, como incluye el periodo estival, hay una menor demanda de prestaciones médicas, que hace que el nivel de gasto sea menor y se incrementen las utilidades”.

Sánchez, a su vez, planteó que los resultados demuestran que el incremento que se hizo de la prima Ges “está muy por sobre los costos reales. Por lo tanto, puede ser que se haya hecho una estimación equivocada o que la prima Ges se usó como variable para ajustar la utilidad del plan de salud”.

Por su parte, Rony Lenz, economista y académico de la Escuela de Salud Pública de la Universiad de Chile, planteó que las ganancias que obtienen las aseguradoras deberían dirigirse a mejoras para los afiliados.

“Con este nivel de utilidades, las isapres nos debieran presentar un plan de reinversión de utilidad para mejorar el modelo de atención. El problema que tiene el sistema privado, es el modelo de atención basado en lo curativo, medicalizado, en atención de especialistas y que no maneja los problemas de salud de la población, no se manejan las las enfermedades crónicas, lo que debiera ser una obligación de una industria que está encargada de la salud de las personas y que administra su 7% de cotización”.

En este escenario, los expertos plantean que la reforma a las isapres anunciada por el gobierno debe incluir un mecanismo que regule las alzas de precio que, sostienen, redunda en mayores utilidades. “Estos resultados nos refuerzan la idea de que la reforma al sector, junto con eliminar la discriminación por sexo y edad, amerita controles al reajuste y un modelamiento de las utilidades, pues si no, siempre estaremos en un ambiente oligopólico, expuestos a este tipo de sobreajuste de precios, que no tienen justificación”, sostuvo Inostroza.

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Gobierno anuncia que preparará un reglamento que regule la objeción de conciencia tras dictamen de la Contraloría

"No compartimos la decisión, pero (...) acatamos el dictamen", dijo la vocera Cecilia Pérez.


La vocera de Gobierno, Cecilia Pérez, anunció  que el Ejecutivo preparará un reglamento para regular la objeción de conciencia, luego de que la Contraloría  señalara que el protocolo de  objeción de conciencia no se ajusta a derecho.

“Anunciamos que a la brevedad prepararemos un reglamento que regule la objeción de conciencia y que acoja los cuestionamientos que ha hecho la Contraloría General de la República a este protocolo”, dijo la secretaria de Estado.

“Como gobierno no compartimos la decisión, pero comprometidos al estado de derecho y con el rol que le corresponde a las instituciones del país acatamos el dictamen”, añadió.

En esa línea, dijo que “el protocolo que dictó este gobierno y también el que dictó el gobierno anterior se fundó en la norma legal que expresamente señala que estas materias deben ser reglamentadas por protocolo”. “Asimismo, en cuanto al fondo de la decisión, nuestra posición se fundó en la sentencia del Tribunal Constitucional que reconoció tanto la objeción de conciencia personal como la institucional”, agregó.

“Nuestro protocolo buscaba compatibilizar el ejercicio del derecho de objeción de conciencia  con la protección del derecho de las mujeres que requieren el acceso a presentaciones del sistema de salud”, aseguró Pérez.

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Brecha de camas: 674 pacientes esperan a diario un cupo para ser hospitalizados

Los centros más complejos del país amanecen con una fila de hasta 49 personas que necesitan internarse. Los recintos ya copados gestionan altas médicas, traslados a clínicas e internaciones domiciliarias para atenderlos.


Las noches son largas en las principales urgencias del país. Y transcurren entre heridos por hechos de violencia, lesionados en accidentes de tránsito y pacientes con enfermedades crónicas agravadas o cuadros fulminantes. Así, mientras el primer desafío es atenderlos oportunamente, con las primeras luces del día el reto puede ser incluso mayor. Todo depende de una ecuación, que se alista a las 8.00 en todos los recintos de la red pública: cuántos pacientes quedaron en fila para ser hospitalizados y cuántas camas hay disponibles para atenderlos.

De acuerdo a un informe del Ministerio de Salud, que analizó la situación de los 27 hospitales más complejos del país, a diario un promedio de 674 pacientes amanecen en las urgencias con orden de hospitalizarse. El panorama alcanza un peak en los meses de invierno, cuando casi mil personas aguardan hasta que se habilite una cama.

Se trata de una espera que en un 80% de los casos dura menos de 12 horas, pero que en el resto se supera ampliamente y puede llegar, en casos críticos, a tres días.

“Un 20% debe esperar más de 12 horas antes de ingresar a una unidad de hospitalización definitiva. Esta cifra revela el grupo de pacientes en espera de camas, sin embargo, no refleja lo extenso de la espera, la que en muchas ocasiones puede prolongarse más tiempo (…). La espera para hospitalización definitiva es hoy uno de los problemas más críticos que afectan a la población y al sistema de atención hospitalario en su totalidad”, afirma el análisis, que consta en los documentos de traspaso que se entregaron a la actual administración.

El estrecho margen entre las camas que diariamente se necesitan y las que se desocupan responde al déficit estructural que afecta al país.

En 2006 existían 27.623 cupos, que fueron disminuyendo por diferentes causas, principalmente por el terremoto de 2010, que las bajó a 25.081. Actualmente, las 26.756 unidades disponibles representan una tasa de 2,14 camas por mil habitantes, es decir, la mitad del promedio de 4,68 de los países Ocde y muy por debajo de Japón, que cuenta con 13 cupos por cada mil personas. “Hay una brecha enorme. Lograr subir un punto significa generar 17 mil camas, es muy difícil. Pero estamos mejorando, porque partimos con 1,8 por mil habitantes y este año estamos dejando 1.379 camas más que las que recibimos, principalmente críticas y de agudos. Pero el número que hay ahora es el que había antes del terremoto, nos demoramos ocho años en recuperarlas”, explica la exsubsecretaria de Redes Asistenciales Gisela Alarcón.

Según el reporte del Minsal, los casos más complejos se dan en la Región Metropolitana, con hospitales como el Barros Luco, donde a diario un promedio de 49 personas requieren ser internadas. Le siguen los recintos Padre Hurtado y San Juan de Dios, con 47 pacientes enlistados.

El director de este último recinto, Juan Kehr, indica que de las personas que diariamente necesitan hospitalización, la mitad ingresa en menos de 12 horas. Sobre el resto, dice que “hay pacientes que pueden estar un día, algunos pueden estar dos días y esos son los plazos máximos. Eventualmente, pudiera haber una situación excepcional, pero esos vienen siendo ya casos raros, en los cuales podemos tener un paciente tres días esperando, pero esa es una situación que no debe producirse”.

En el resto del país, los centros con más demanda de camas son el Grant Benavente de Concepción, el Hospital de Temuco y el Gustavo Fricke de Viña del Mar (ver infografía).

El diagnóstico de la cartera, que plantea, además, la necesidad de rediseñar el proceso de atención de las urgencias, admite que en la espera ocurren situaciones que exponen a los pacientes: “Existen camas o camillas en los servicios de urgencia ocupadas con pacientes de diversa complejidad y en número variable, que se encuentran en proceso de espera de hospitalización definitiva. Estos pacientes, que esperan por una cama hospitalaria, permanecen en el servicio de urgencia en diversos espacios físicos disponibles. Desde la mirada de procesos, la atención clínica de estos pacientes no asegura el cumplimiento del estándar de atención de acuerdo a nivel de cuidado, y afecta seriamente la dignidad del paciente, aumentando el riesgo de ocurrencia de eventos adversos asociados a la atención clínica”.

La demora para conseguir un cupo de hospitalización constituye uno de los reclamos más recurrentes entre los usuarios de la red pública. La mañana del pasado viernes, por ejemplo, en el Hospital Barros Luco se repetían similares testimonios entre los familiares que aguardaban.

“Llegamos con mi mamá anoche, a las 22.00, por una de sus crisis, porque tiene fibrosis pulmonar muy avanzada. Llevamos 13 horas esperando, sigue en urgencias y aún no la han hospitalizado”, dice Roxana González.

Ángela Mora relata una experiencia similar: “A mi tía, de 81 años, que tiene alzhéimer, el martes le dio un accidente cerebrovascular. Llegamos a urgencias y luego de ocho horas la ingresaron, pero quedó en una camilla en un pasillo. Aunque la amarraron, igual era peligroso, porque se pudo haber caído. Por lo que supe, recién a la 1.00 del miércoles, después de 15 horas, la hospitalizaron”.

Esta espera, además, tiene efectos sanitarios: Salud ha medido que los pacientes que no son ubicados rápidamente en el servicio que corresponde, tienen hospitalizaciones más largas y más complejas, por no haberse anticipado el daño.

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